julio 16, 2007

No estaba muerto, andaba de parranda...



Muerto, aún no. Sólo estoy muriendo, como todo aquel que ha nacido. Sin embargo, en ese morir, sé que debo darle tiempo al vivir. Robándole las palabras a un maestro, se podría decir que hay que morir viviendo.

Las exigencias cotidianas, biológicas y culturales nos obligan –si no a todos, a muchos- a sumergirnos en la rutina laboral, pues sólo así se puede conseguir lo necesario para prolongar el morir, siempre con la esperanza de que algún momento el orden de los verbos se invierta. Y así estoy actualmente, ocupando la mayor parte de mi vigilia detrás de un escritorio; pero debo admitir que lo tedioso y sofocante de una ocupación así –en mi caso- se disimula bastante bien, incluso llegando a ser agradable, pues el azar ha tenido la buena leche de que el escritorio contiguo esté ocupado por un jefe al cual, desde mi época universitaria, admiro y respeto, de tal forma que la jornada laboral se transforma, generalmente, en jornada de aprendizaje y tertulia. Así, a veces pienso que soy extremadamente afortunado, ya que además de estar aprendiendo de la experiencia y conocimiento de Rubén Vargas, -¡aunque usted no lo crea!- me pagan por hacerlo.

En fin, lo anterior fue sólo para explicar el porqué de mi desaparición. Obviamente, no voy a poder dedicar el tiempo que desearía a este blog, pero tampoco pretendo relegarlo al olvido. Prueba de esta voluntad es el nuevo diseño que hoy –saludando de Julio el gran día- las Crónicas Urbandinas estrenan. Conciente estoy de que no es gran cosa, mas si consideran que mis conocimientos informáticos son limitados, podrán darse cuenta de que me ha demandado mucho trabajo.

Y ya que estamos celebrando la efeméride paceña, quiero repetir un post antiguo, porque creo que es lo mejor que he escrito sobre este hueco.


Del Illimani, ahicitos


Habitamos una ciudad bulímica, que vomita febreros y octubres, para volvérselos a tragar, de tan hambrienta. Sí, pero también habitamos una ciudad mágica, cuenca de cíclope tuerto, construida con ingenio y, sobre todo, con imaginación. Y aunque no tuvimos un Arzáns que nos fundara en la ficción, tenemos una memoria colectiva que se encarga de erigir imaginarios, de crear una verosimilitud que hace posible la vida en medio del caos de esta ciudad con nombre, más que irónico, farsante. Sí, La Paz, desde su nombre, es ficción. Ficción que habitamos y que nos habita, que es escape y retorno, y que nos reclama, a aquellos que hemos sido embaucados por sus coqueterías, perpetuar en el lenguaje la imposibilidad de lo absoluto.

Así, pues, del Illimani, ahicitos, no sólo habrá un hueco lleno de hormigas multicolores, sino también universos enteros, prestos a ser explorados, conquistados y colonizados. Porque habrá acaso en la nasal voz de los postmodernos copilotos andinos algo más que la promesa de un destino, algo similar a un coro polifónico que irrumpe en medio de la sinfonía bocinesca, en medio de un escenario caótico repleto de extras y efectos de humareda, para conjurar el hechizo del frío, que entumece piernas y corazones, con la naturalidad que impone el hambre a los 3600 días de vida.

Habrá acaso debajo de los toldos multicolores algo más que frutas de temporada, ropas chilenas made in Bolivia o radio grabadoras Panatonic, algo más cercano al ingenio que al contrabando, una especie de picardía regida por las leyes de sobrevivencia, que manda al carajo los miles de artículos del aparato legislativo/justiciero.

Habrá acaso en las paredes algo más que blancura monopol, algo parecido a versos clandestinos, a memorias de poetas anónimos que plasman su impotencia, frustración, alegría, desengaño, esperanza, furia, ideología, ánimo, amor, odio, calumnias, verdades, amenazas o declaraciones, en ese maravilloso e inacabable papel que se extiende por cuadras y cuadras y se ofrece, tentador/seductor, a las brochas o aerosoles de la creatividad urbana, que no se cansa de escribir cosas tales como: Cristo viene... ¡Hazte pepa!

Habrá acaso en la ínclita ciudad algo más que el reflejo del Illimani, algo más que calles orinadas, crucificados en pelotas, marchadores de tiempo completo, burócratas que esperan el viernes para ocultar el aro de matrimonio y gastarse la quincena con una negra interesada, minibuses–sardineras contagiadores de gripe, discos de Julio Iglesias con tapa de Los Panchos, perros cagadores/cogedores/mordedores, trasvestis cuarentones con minifaldas fucsias, bailarines de tilín, carteristas/albertos/monreros/campanas/juglares que han aprendido las historias del tío. Habrá acaso algo más que eso –y también eso, por qué no–, junto –revuelto–, en paz –¿será?– y amor –¿será?–, para cantarlo, contarlo, pintarlo, gritarlo, archivarlo y hacerlo conocer para perpetua memoria.

14 comentarios:

  1. Al ritmo del Papirri escribo el comentario que estrena esta novedad. Su forma, sus fondos, sus lados, sus letras, muy trabajadas (se ve) y muy bien logradas. Y esta última, aunque ya fue leída no puedo hacer más que hacerlo de nuevo y es que, no se puede otra cosa. La ciudad que se llama como lo que no tiene nunca, desde el tráfico alpinista hasta las marchas sin motivo (dicen que ya es un deporte), desde los pepinos con sus matracas hasta las casas que penden sobre el aire en sus mejillas de laderas, desde su hombro como ceja... desde todo y hasta ahicitos. La ciudad del Illimani, que ya cumple no sé cuantas letras de años...

    Un beso grande.

    Pd.: Lo noto como mera coincidencia, pero a mi Silencio inicial siempre llegas en tiempos Lacanianos...

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  2. dijo el anónimo16 julio, 2007 10:51

    ah bueno...apareció el que faltaba,y en una ocasión tan especial como las fiestas julianas...como buen urbandino.
    El nuevo diseño está de la p...se nota elegante.
    oye la verdad que ,como decimos por aquí,eres un conchudo...mirá que tenerlo de jefe a Rubén Vargas.Fue coincidencia o qué?
    Felicidades por el retorno y Viva La Paz.

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  3. Hermaaaaano...!!!

    buena joda che..!! y cómo sea que venga la vida, con o sin blog, al final de cuentas son eléctrones... Yeahhh..!!!

    Bueno, sabes que me alucina mucho este cuento, por que la vez que lo contaste en el Etno, me sirvió de inspiración para un corto que estoy haciendo, y más inspiración cuando toda la Jaén estaba en destrucción..!! y bueno...!!! me alucina más por lo de "cuenca de cíclope tuerto.." ya sabes porque supongo..

    un Abrazo hermaaano..!!

    PAX_!

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  4. Y que viva LA PAZ !!!!!!!! CARAJO asi con MAYUSCULA!!!!. llena de magia e imponente, desafiando a td aquel q dice q no se puede vivir en las alturas! no se dan cuenta q es más cerkita del cielo y por ende la gloria; casi se toca en paraiso con la punta de los dedos!.

    Bue... aki estaremos esperando tus crónicas!
    Un beso!

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  5. Caramba Willy!!!
    Qué lujo!!!

    Pues gracias a Dios que no sabes de informática, porque sino, al abrir esta página los lectores podríamos estar sintiendo el frío de La Paz y las consecuencias de la altura, al mismo tiempo que damos un recorrido por todas sus lindas calles y respiramos su aire. En fin, te quedó bonito, bonito, no hay más que decir.

    Que estés bien, muy bien, te mando un beso...como siempre!

    Ah..y no nos descuides mucho, te extrañamos :)

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  6. Willy... como siempre ese texto es tan descriptivo que te sientes transportado por la ciudad sin necesidad movilidad material, simplemente genial!

    Espero puedas darte un tiempito de cuando en cuando para regalarnos más de esa magia... =)

    Un abrazo amigo

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  7. Ki cosa???... rico texto chango, buena descripción de La Paz, esta ciudad que me ha acogido tan bien desde el primer momento, no te pierdas puesss
    un beso

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  8. es deli ser chukuta no ve???? yaaaa acaso, verdad pero siempre es.

    VIVA LA PAZ!!!!

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  9. ¡¡¡¡Que linda y nostálgica noticia!!!!

    No abandones radicalmente urbandina pues...

    ¡¡¡¡¡¡¡Aguante la Cortecita!!!!!!

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  10. Querido Willy, me alegro mucho por tu nuevo laburo - sobretodo por que lo disfrutes tanto - y por el nuevo diseño de tu blog, está aluci.

    En cuanto al post homenaje a la ínclita ciudad del Illimani: una perfecta descripción de una de las ciudades más sui generis del mundo.

    Te mando un abrazo enorme desde la magia de Chuquiago. (Del Illimani, ahicitos).

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  11. Albanella: Muchas gracias por el comentario tan paceño que escribiste. Como diría el Papirri, me ha hecho dar emoshón. Un abrazo.

    Anónimo: Sí, pues, soy un conchudo. Gracias por el comentario y ¡viva La Paz! Un abrazo.

    Jota: Además, si mal no recuerdo, te regalé este textito cuando lo leí en la Jaén, ¿no? En fin, cuando termines el corto lo podemos estrenar en el Etno. Un abrazo.

    Leslie: ¡Viva! y también que ¡Viva el TIGRE!, el más paceño de los equipos. Un abrazote, Tigresa.

    Pao: Puuuucha, si al abrir el blog sintieran el frío y los efectos de la altura, segurito que la FIFA veta las Crónicas Urbandinas. Gracias por los halagos. Otro beso.

    Ceci: Prometo darle tiempito al blog. Gracias por el comentario, vieja, pronto nos vemos. Un abrazo.

    Claritssssss: ¡Yaaaaaaaaaaa! Te habías contagiado del "quí cosaaaa". No me perderé, no mucho por lo menos. Un abrazo.

    Satibo: ¡VIVA! Y es nomás deli ser cholo urbandino, en serio. Un abrazo.

    Vero: Compañera, qué gusto leerte. Repito, prometo no abandonar tan jodidamente a la Urbandina. Un abrazote.

    Vania: Gracias che. Como ya te dije antes, cuando vengas a la Ínclita vamos a brindar con el roncito que mandaste. Un abrazo.

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  12. Afortunado eres, mi querido y extrañadísimo Estido!!!! Gozar de la compañía de Rubén, es sin duda alguna, una gran suerte. Aprovecha al máximo. Muchas de las cosas que yo he aprendido de la literatura y la poesía, -y por su puesto, de la vida y la amistad-, es porque hace muchos años introduje a Rubén en mi lista de personas favoritas, con su gentil aceptación.
    En cuanto a la cotidianidad y a esto del laburo, pues BIENVENIDO! A veces agobia, desgasta, te llega a asfixiar, pero siempre hay una recompensa. Por lo menos, a mí me pasa así. Y una de esas recompensas, que me he encargado de cumplir lo más posible, es seguir disfrutando de La Paz y sus mil maravillas, ahicitos de mi oficina, cuando empieza a anochecer y desde el altillo tengo una vista maravillosa de la ciudad, o cuando estoy molida y me voy a un boliche y siempre hay alguien para compartir vidas y tragos y puchos...
    Sería fantastic, ser presas de la casualidad y encontrarnos por ahí después de una jornada laboral...
    Te mando un abrazo enorme.

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  13. Cami: Sí pues, el Rubén es un tipazo. Como dije, él me salva de la rutina agotadora, pues las charlas que tenemos amenizan la jornada y me ilustran bastante. Mejor sería que no dejemos a la casualidad el encuentro, porque a veces la casualidad se hace esperar mucho. Un abrazo, amiga querida.

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  14. El Burren es un gilango. Dejen de mamar.

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