Con o sin trenzas

“El reinado de CHOLITA PACEÑA 2007 duró minutos”, así titula un diminuto artículo publicado en La Prensa, en el que se cuenta que Mariela Mollinedo –quien había resultado ganadora- fue despojada del título por utilizar trenzas falsas. La escueta nota, sin embargo, alcanzó resonancia internacional, pues varios periódicos del mundo la han reproducido e incluso incrementado (
Perfil,
El Nuevo Herald,
El Universal,
Chicago Tribune,
The New Zeland Herald,
Spiegel).
Debo decir que apoyo totalmente la decisión del jurado, pues estos concursos deben premiar, ante todo, la belleza natural de las candidatas. Las trenzas postizas, en este caso, podrían ser comparables a los anabólicos en el atletismo; es decir, es hacer trampa de manera descarada.
Para prevenir que un escándalo semejante vuelva a repetirse, creo que debería constituirse una comisión de jaladores, quienes serían los encargados de comprobar la autenticidad de las trenzas, además que también podrían calificar el estilo del trenzado, verificando –lupa en mano– cuántos pelos están fuera de su sitio, de tal forma que se le asigne justa y real dimensión al peinado tradicional de la chola paceña. Para evitar exageraciones malintencionadas, deberían establecerse ciertas reglas, como que los jaladores sólo jalen tres veces cada trenza para realizar la comprobación, o que sea obligatorio que se laven las manos antes de hacerlo.
Y considerando que la elección de Miss Bolivia ya está cerca, creo que también en este certamen es necesario asumir medidas similares. Obviamente, en este caso las trenzas no interesan, pero sí se debería verificar la naturalidad de otras zonas del cuerpo, pues si un par de pichicas postizas originaron la descalificación de Mariela, me parece que igual castigo deberían sufrir quienes se han tuneado empleando silicona. Por tanto, urge que se conforme la comisión de tocadores.
Es probable que la señora Gloria Limpias –quien organiza el máximo evento de belleza en Bolivia– objete esta propuesta aduciendo que es un costo extra difícil de financiar; por eso, la comisión de tocadores tiene que estar conformada por ciudadanos desinteresados, que estén dispuestos a sacrificar su tiempo sin cobrar honorarios, sólo con el noble propósito de que nuestra futura Miss sea una digna representante de la auténtica y natural belleza boliviana. Siendo yo un cholo patriota, me ofrezco como miembro y organizador de esta comisión.
Demás está decir que la comisión de tocadores tendrá sobre sus hombros muchísima más responsabilidad que la comisión de jaladores, pues, al fin y al cabo, como lo demostró Mariela Mollinedo, una cholita se ve igual de linda con o sin trenzas; sin embargo, ¿Miss Bolivia se vería bien sin tetas?