febrero 07, 2007

Chuquiago Market: entre tecnología y tijeras


Hasta hace un par de décadas, a lo sumo, la calle Eloy Salmón y sus alrededores conformaban, en el imaginario urbandino, el famoso “Barrio Chino”, y aun hoy en día los paceños de la vieja guardia no conciben otro apelativo para esa zona, cosa que es difícil de entender, pues aunque allí se han realizado innumerables batidas policiales procurando capturar indocumentados asiáticos, ni siquiera en las alcantarillas se pudo encontrar algún chino; es más, no se encontró ningún vestigio que hiciera sospechar que alguna vez pasaron por esas calles. Los policías, como última opción, incluso llegaron a adiestrar canes para lograr su cometido: a fin de que sus olfatos pudiesen reconocer el aliento oriental, los sometieron a una dieta rica en ajo durante un año; luego, encerraron a los perros cinco días sin brindarles el alimento que ya estaban acostumbrados a ingerir, es decir, prácticamente los mataron de hambre. En ese estado, los soltaron en el “Barrio Chino”, de donde, luego de olfatear unos cuantos minutos, salieron disparados hacia el Mercado Rodríguez para atacar los puestos de especias y generar un caos público de proporciones épicas, lo que determinó el fin de las batidas.

En fin, actualmente, la Eloy cobija tiendas que ofrecen una amplia variedad de aparatos de última tecnología, la mayoría introducidos de contrabando, a precios menores en relación a los de los comercios legales del centro citadino. Así, cuando se necesita o desea algún electrodoméstico, una computadora, un celular, un televisor, etc., la Eloy es el lugar indicado para realizar la búsqueda y la compra. Los prósperos comerciantes de esta calle, para dar mayor comodidad a los clientes, han construido galerías donde el potencial comprador puede apreciar los productos exhibidos detrás de las vidrieras de decenas de locales. Uno de estos, que ofrece productos informáticos, exhibe cámaras web en funcionamiento para demostrar las virtudes del aparato, de tal forma que cuando uno se para frente a la vidriera, puede verse en la pantalla que recibe las imágenes captadas por la cámara. Esto es aprovechado por los que quieren descubrir cómo se verían si trabajasen en la televisión, y principalmente por quienes desean retocarse el peinado.

A pesar de su aparente despreocupación por la apariencia, el urbandino es un ser muy coqueto, especialmente en lo que respecta a su cabellera. Por más que muchos desconozcan el uso del shampoo y sus cabellos destilen aceite, jamás permiten que ninguno de ellos este fuera del lugar que el peine le ha asignado. El albañil paceño, por ejemplo, al concluir su jornada laboral, moja su cabeza con abundante agua y se peina con esmero; luego, para salir a la calle, se coloca una gorra al estilo aureola, es decir, con magistral habilidad, consigue que la gorra permanezca sobre su cabeza sin alterar el peinado, casi flotando por encima de los cabellos.

Ahora bien, muchas veces, ya sea por el viento, un chubasco inesperado o la broma de un amigo, el peinado suele perturbarse; pero también suele ocurrir que el urbandino cree que está despeinado, aunque esto no sea cierto. Probablemente por eso, no desaprovecha ningún espejo para cerciorarse de la compostura capilar. Hace años, no era raro encontrar personas moviendo los retrovisores de los autos a una posición cómoda para poder ejercer su derecho de peine; ahora no es muy frecuente observar eso, pues las alarmas bulliciosas hacen escapar a los paranoicos coquetos. Pero hay más espejos “públicos” en la Ínclita: las puertas de vidrio oscuro de los hoteles, los vidrios “raybanizados” de los coches, los inmensos retrovisores internos de los micros, etc. Y también hay lugares que son visitados sólo para poder pasar revista al peinado: algunos entran a las vidrierías fingiendo estar interesados por algo y se dedican a retocar el copete frente a los espejos que allí se venden; otros entran a una tienda de ropa, escogen cualquier prenda y, luego de entrar al probador y aprovechar su espejo, salen de ahí sin comprar nada; y no faltan los que se pasan varios minutos subiendo y bajando en un ascensor sólo para perfeccionar el peinado ante su espejo.

Esta preocupación por el peinado se refleja en la proliferación de peluquerías. Particularmente, la calle Santa Cruz alberga decenas de salones que ofrecen cortes de cabello por cinco bolivianos (60 centavos de dólar). Lamentablemente, el servicio no incluye garantía; por eso, el azar juega un rol importante al momento de decidir a cuál peluquería entrar. Los peluqueros están en las puertas de los salones ofreciendo sus servicios a cualquier viandante, esmerándose más cuando advierten que alguno está buscando dónde someterse a las tijeras. “Pase nomás, joven, un buen cortecito le voy a hacer, tengo Playboy”. Y el joven, tentado por las peladas de la revista, ingresa en la peluquería, confiando que esta vez el peluquero elegido sepa del oficio. Ya ubicado en el sillón, con la revista en las manos, escucha la pregunta de rigor: “¿Cómo le voy a cortar, joven?”. “Bien, ojalá”, piensa él, pero dice: “Rebajame los costados e igualame las puntitas de arriba; la melena dejamela como está”. Dicho esto, el peluquero comienza la poda, y el joven, el voyeurismo. Pasados quince minutos, el trabajo ya ha concluido; empleando un espejo portátil, el peluquero le muestra al cliente cómo ha quedado su nuca, para que tenga un panorama completo del corte realizado. “Me ha jodido el cabello”, piensa, pero asiente con la cabeza y luego es rociado con alcohol, acción que demuestra la higiene de estos servicios. El joven sale puteando internamente, pero de nada serviría reclamar, porque en cuestión de peluquería se cumple a cabalidad la expresión “lo hecho, hecho está”, ¿acaso se podrían colar los cabellos cortados?; además, es demasiado arriesgado discutir con alguien que tiene una navaja circulando por tus mejillas. Lógicamente, el joven se detendrá en cuanto espejo “público” halle a su paso y, empapando sus dedos con saliva, fijará en su sitio los mechones rebeldes, tratando de subsanar la incompetencia del peluquero. Después de unos días, ya se habrá acostumbrado a su nueva apariencia; sin embargo, para prevenir otra mala experiencia, decidirá no volver a pisar una peluquería y optará por cortarse el cabello él mismo, para lo cual, comprará una maquinita que vio en el Barrio Chino, justo al lado de la tienda de cámaras web.

19 comentarios:

  1. Jajaja...

    Estuvo muucho mejor que la comedia barata de hace rato.

    Jajaja...

    Para qué irme a estudiar Literatura a La Paz si ya estoy aprendiendo...

    Mua!

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  2. jajajaja realmente un muy gracioso coqueteo que tenemos los pacenios con los espejos. No puedo zafarme de este grupo que vez que puede se ve en un espejo, y no es que sea coqueto, como lo dijo el buen estido, mis "pilchas" nunca concuerdan en armonia por mi sutil daltonismo.
    Sin embargo mi generacion totalmente adicta al gel, nunca quiere que entre el engominado cabello ( que mas parece un ladrillo) haya algun rebelde. Lo que si aplico es el economico corte de la maquinita, jajaja, aca cuesta 120 bs el corte de pelo , asi que mejor me lo corto yo viendo mi penthouse, total con los cortes que vi por aca, el "medio muru" con algunos pelos mas largos que otros nunca es mal visto. Un abrazo estido, no te infectes papa, usa proteccion!!! a estas alturas y rebelde el chico... jajaja

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  3. Las mamás y personas mayores de 50 adoran esos peinados llenos de "spray". Cuando mi ma' viene a SCZ se echa tal cantidad de spray para andar peinada que no necesitamos insecticida para los mosquitos porque una echada del mentado Aqua net y mueren tres mínimo. Lo peor es que salimos a la calle y con el clima tan húmedo chau esfuerzo.

    En las pelus antiguas había un poster con dibujos de estilos de corte, y uno era el "pato argentino" y otro el "firpo". Ya deben estar en los museos esos postersitos.

    Que bueno que hayas vuelto W. Un abrazo desde la ciudad de los anillos.

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  4. jajajajaja.... el mentado espejo para los urbandinos... genial y muy acertada observación!!!

    El barrio chino se quedó no más como barrio chino, talvez los mismos pacos salieron ahuyentados del lugar por los maleantes que circundan... o será su negociado también... juajuajua, no me sorprendería!!! =)

    Saludos y que bueno que sanaste a tu maq del virus que la afectó!!!

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  5. Mediante tus cuentos conozco cada vez más La Paz y sus anécdotas. El Barrio Chino mmmm ese existe de aqui a la china.:). Mi prima le corta el cabello a su hijo;siempre mal y dice.... bah! va a crecer jeje.
    Y SIII!!!! GANAMOS la copa Aerosur. te comenté q mi esposo es de Puerto Suarez y Orientista.. Asi q la pelea comenzó x casa.
    Me alegro que ya hayas vuelto. Se te extrañaba.
    Abrazotes atigrados y con GARRA!!!.

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  6. Ahh el Barrio Chino.. medio sarcástica la visión de los policías, por que es sólo el nombre, es darse una vueltita, para ver que no hay ningun oriental por ahí.. que idiotas los policías...!!!

    Ja...!!!

    Cuando estaba en el estúpido servicio premilitar... era un chiste, por que muchas veces sólo tenía 5 pesos para hacerme cortar el cabello para que no me esten arrestando y terminé, en la Santa Cruz, una vez un peluquero maricón me acaricibia la nuca...!!! una vez me cortaron todo, y estuve bien arrestado, ya cuando tenía el cabello más largo supuestamente me tenía que hacer rizar levemente el cabello, pero me lo rizaron al estilo africano, putee tanto, que no me cobraron, me querían cobrar 60 Bs... que se vayan al Carajo, pero más antes como buen soldado boliviano, tenía miedo a la navaja esa... ja!!!

    Un Saludo Nuevamente Estido, como siempre muy buenos los escritos...

    PAx...

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  7. Uhh... Me recuerdas cuanto extraño La Paz y cuanto me olvidé de ella... 10 años de vida allí y apenas recuerdo como es la Zona Sur, pero bueno.. Tu Barrio Chino me recuerda al Mercado campesino de Sucre o a Miamicito -Sí, sí, así se llama- de Trinidad o a Los Pozos de Santa Cruz (en cada ciudad hay una reproducción no?)
    Yo soy un desastre con las peluquerías, nunca tengo el mismo corte ni el mismo color 2 veces, quizá por que me gusta variar o por que me olvido como era el que me hicieron :) Además, mis instrucciones de corte son, creo, muy complicadas; siempre es corte con navaja, todo desigual pero a veces lo quiero lo mas igual posible: "Corte unos dos dedos por acá, por este lado largo, déjelo así nomás.. no, no, córtelo un poquito.. no tanto.." en fin, cuando termina me gusta como queda y después le encuentro "peros" pero logro autoconvencerme de que eso era lo que quería, cuando en realidad ni yo sabía lo que quería. Tengo que encontrar un corte y color definido creo.. ufff.. prefiero estar cambiando :)
    Saludos!

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  8. A un amigo le pasó:

    En una peluquería en la Ceja del Alto:

    Corte con vista: 10 Bs.
    Corte sin vista: 5 Bs.

    tomó el corte con vista, y le sentaron en una cómoda silla de peluquero con la amplia ventana dirigida a la caótica pero hermosa Ceja del Alto.

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  9. La historia quedaba creo mejor si hablaba sólo de pelos.
    Habrá que añadir que el peluquero te pasa la playboy camuflada en una revista mecanica popular y cuando abres intrigado en la pagina central, te encuentras con cabellos de todo color grosor y textura sobre el cuerpo de mis marzo y unas caspitas traviesas de quien sabe quien caen al levantar la revista a la altura de tus ojos justo en tu bragueta..

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  10. Me encanta leer lo que escribes!! Cada vez río como sonsa, ya mi mamá me está mirando feo! jaja...
    Y sí, la verdad es que en la Eloy encuentras de todo lo que tenga cables o pantallas adentro...

    bueno Estido, un beso, saludos!!

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  11. En buena hora escribes sobre los pelucas. Como estoy en búsqueda de laburo, decidí cortarme la melena, y justo ayer fui a mi peluquero, un peruano gay. Di las instrucciones tal cual en tu cuento y tal cual en tu cuento el “corte salio débil”, más aún porque tuve que someterme a la secadora, no me quedaba otra, hace mucho frío como para arriesgarse a salir con menos pelo y encima mojado. De 3 veces 2 me corto regular. De vuelta a casa, tal cual en tu cuento, quería ver como quedó al final. En los vidrios del metro, me di cuenta que no salió como esperaba. Llegué a casa a tomar una ducha y deshacer ese peinado producto de la secadora. Hoy mi “roommate” fue al mismo pelucas y tampoco quedó contento. Al unísono dijimos: “No pienso volver donde ese peruano, me cortó como el o….”

    Cambiando de tema: Que grande nuestro tigre, esperemos cascarle bien en los 100 años, ganas me resobran. Un abrazo, estido, tido.

    RONALD

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  12. Pao: Ven nomás, aunque no sea por estudiar. Otro Mua!

    Cristian: como yo soy chascoso, me he liberado del espejo, pero igualito nomás, de tanto en tanto, tengo que ir a la peluquería para hacerme igualar las greñas. Tienes que explicar cómo logras cortarte y, al mismo tiempo, hojear la Penthouse; debe ser todo un show. Un abrazo.

    Vania: Los dibujitos con los modelos de cortes siguen existiendo; no sé por qué, pues ya nadie debe pedir un corte de esos. Mi mamá igual le mete duro al spray, para poder mantener sus complicado moños intactos; y ahora que lo dices, ya comprendo por qué en su cuarto no hay moscas. Un abrazo.

    Ceci: Pero sigo sin explicarme por qué se llama “Barrio Chino”, si además, es parte del Gran Poder. En fin, le vamos a delegar al viejo can la labor de investigar este misterio. Un abrazo.

    Leslie: Pero los barrios chinos de otros países están repletos de chinos; en el de La Paz, no hay ni una miserable chifa. Otro abrazote atigrado, y otro más atigrado todavía para tu esposo.

    Jota: Jajajajaj, que divertido has debido verte con tu afro, al estilo Jackson’s Five. Yo sólo voy a esas peluquerías; por un corte no pago más de cinco pesos, ese es mi límite. Salud, viejito.

    Albanella: En general, creo que las mujeres son muy complicadas con su cabello; se lo cortan, se lo rizan, se lo alacian, se lo tiñen, se lo destiñen, etc. Pero hay algunos hombres que también son muy jodidos con sus peinados. Yo no uso peine hace varios años, pero eso sí, mi despeinado tiene que estar en su lugar. Un abrazo.

    Vero: Lo han estafado a tu cuate; en la Ceja, el corte más caro, con vista y masaje, es cinco pesos. Aunque poray los precios ya han variado, voy a dar una vueltita por ahí para actualizar mi información. Un abrazo, compañera.

    Ganja: Sí pues, me había olvidado de ese detallito. Siempre camuflan la porno, pero el camuflaje se va al carajo cuando despliegas el poster de la página central. Un abrazo, hermano.

    Cane: Ya ya ya ya, che, no me vas a estar culpando de las miradas de tu jovata; si te mira feo, por algo que has hecho debe ser.... Otro beso.

    Ronaldo: Eso te pasa por coqueto. Debería dejar a tus cabellos tranquilos, y cuando tengas que ir a una entrevista, simulas decencia echando mano al gel. Hermano, este año el Tigre va a ganar todo; el equipo está una máquina, con garra a cagar, hay buenos jugadores, la mejor hinchada del país, etc. Un abrazote, hermano; me voy a tomar un ajenjito a tu nombre este finde. T!

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  13. Ja ja ja!!!! buenisimo... la urbe andina necesita mas de tus relatos, con ese desenfado, con la mezcla perfecta de humor (negro) y crudeza. ¿Por que te pusieron en La Prensa con esas, dizque escritoras jóvenes? (si alguna me llega leer uno de sus poemas, se me cura el hipo del espanto!!). Presentá una queja formal.... Abrazos y felicidades por las crónicas....

    Ernesto

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  14. Estido tido, no te hagas el no coqueto, porque somos pocos y nos conocemos, eh !!!
    Vamos tigre, que a fin de anho quiero dar la vuelta ........
    Este finde a tu nombre, le metere pepa, pq ajenjo no encuentro. T.

    PD: A propo que corno significa estido?

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  15. En la Santa Cruz hay peluqueros que te pueden cortar una oreja, peor hay otros que sí son muy buenos, talentosos y profesionales en el mejor sentido del buen ejercicio.

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  16. Como siempre digo cuando leo las crónicas del Estido:así nomás es en nuestra La Paz che...
    Hace ya tiempo salieron las peluquerías con dizque estilistas para varones...en el Alameda,en los shoppings,etc.pero uno,que es paceño de cepa,como que no simpatiza con esta dudosa clase de salones de belleza para los men...en la Santa Cruz está bien nomás,aunque cometan una especie de carnicería con tu cabello...a mi me da risa cuando muestran las fotos con los modelos y te dan a escoger el tipo de corte que supuestamente quieres,cuando a la hora de la verdad los que deciden son ellos en una clara demostración de dictadura "tijeril"...

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  17. Empezaba a pensar qué relación tendrían los cortes de cabello con el Barrio Chino, cuando... me sorprendiste!

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  18. Puchas!, el misterio del nombre "Barrio Chino", me recuerda al del Estido. Poco se sabe de él sin embargo todos lo conocen jajaja.
    En fin, de chango pensé que era porque sucedian peleas de orientales en la zona, despues relacione a los chinos con la mafia, luego creía que era porque exibian peliculas chinas por ahi, ahora creo que debe ser mas que nada porque en esa zona hay producto chino a patadas.
    Pero eso sí, lo mas proximo a un chino que vi por ahí fue a un sujeto al que le dejaron los ojos hinchadisimos, a causa de un par de personas que reconocieron sus cosas y le dieron duro al dizque vendedor.

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  19. Ernesto: Gracias por el comentario. Sobre lo de La Prensa, creo que estás juzgando muy a priori; de verdad te lo digo, son muy buenas poetas. En fin, un abrazo.

    Ronaldo: Estido es una palabrita típica de aquí, no ta hagas el desentandido, ¿acasdo nunca has escuchado: la radio se ha estido? Un abrazo.

    Edu: Efectivamente, no todos los pelucas de esa calles son malos, lo que ocurre es que la mayoría son recién salididtos de la escuela de peluquería, por lo que no tienen mucha experiencia. Un abrazo.

    Hollbruck: Sí pues, son unos dictadores. A mí una vez, luego de podarme salvajemente, cuando comenté que no era exactamente lo que le había pedido, me dijo "y qué más quiere, si así le queda bien, yo todavía le estoy haciendo el favor de corregir sus decisiones" No me quedó más que reírme. Un abrazo.

    Cristi: En realidad, todo se relaciona con todo en esta ciudad. Me imagino que es igual en todo el mundo. De hecho, el principio de la metáfora es ese: la relación universal de todo con todo. Un abrazo.

    Diego: Alguna vez alguien me dijo que se llamaba así porque había un famoso ladronzuelo apodado el chino, quien vendía el producto de sus actividades en esa zona. En fin, hay varios nombres misteriosos en esta ciudad. Un abrazo.

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